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Aportes de la Orgonomía a la Filosofía
por Sheila M. Migliavacca

                1 - INTRODUCCIÓN

La filosofía muestra al hombre a lo largo de los siglos en un eterno preguntarse, indagando en el misterio de la vida. Desde sus inicios, ha ido buscando explicaciones a los procesos de la naturaleza, el tiempo, la muerte, etc. Wilhelm Reich –discípulo de Freud– va respondiendo con sus descubrimientos a las preguntas fundamentales que se hicieron los filósofos sobre el Ser, el Hombre, la Naturaleza, el Cosmos a lo largo de la Historia de la Filosofía de Occidente. Con el desarrollo de la orgonomía (ciencia natural de la energía orgón y de sus funciones), Reich se inscribe dentro de los pensadores que exploraron lo más profundo del ser humano y de las leyes de la naturaleza. La energía orgón es el nombre dado a la energía primordial, también denominada energía vital por su descubridor.

Si bien Reich se llama a sí mismo biopsiquiatra o científico natural y quiere permanecer fuera de las controversias filosóficas, siempre estuvo investigando y trabajando a favor de la protección de la vida, de los procesos naturales, de las funciones vitales naturales en el ser humano, especialmente en infantes y adolescentes para que crezcan en armonía con su constitución natural y con la naturaleza que los rodea. Para ello propone una herramienta de pensamiento o un método que es el pensamiento funcional.

Desde muy joven, cuando estudia medicina en la Facultad de Medicina de Viena, también estudia filosofía, ciencias naturales y fisiología. En su búsqueda permanente estaba siempre la pregunta ¿qué es la vida? Y empieza a vislumbrar posturas distintas en las respuestas existentes:

  • la mecanicista, que predominaba en sus estudios de medicina (diseca la vida para estudiarla);
  • la vitalista, que habla de un principio vital que impulsa la vida que no tiene sustento físico sino cualidad metafísica.

Reich se inclinaba por Bergson, quien era vitalista y describía la realidad como fluyente, sin separaciones ni estancamientos. Se ve en sus escritos el conocimiento profundo que tenía Reich de muchos filósofos, como Schopenhauer, Giordano Bruno, Marx, Kant, Nietzsche.

Reich siempre creyó que hay una fuerza que gobierna, organiza y crea la vida. No lo convencía ninguna teoría si no se sostenía en algo concreto. Nunca perdió su capacidad de asombro, ni sus cuestionamientos a lo hecho y dado por la ciencia. Siempre tuvo la decisión de permanecer fuera de todos los sistemas de pensamiento tradicionales, seguir estrictamente sus observaciones y controlar su propia técnica conceptual.

Desde entonces siempre vemos una continuidad en su búsqueda y en sus investigaciones, relacionada con una visión energética de los procesos naturales. Los precursores que dejan entrever esta visión son los animistas, los filósofos presocráticos, para quienes toda materia es movida por una energía. Ya en Demócrito, con su hipótesis de la energía de los “átomos del alma”, encontramos un vislumbre científico de la existencia de una energía especial –como el orgón– subyacente a las funciones psíquicas. También las filosofías orientales (china, japonesa e india) han identificado siempre el principio de la vida y el principio de la creación con algún tipo de energía. Para los filósofos orientales, tal energía parece ser un hecho existente como cualquier objeto material, aunque el concepto y la interpretación de sus manifestaciones puedan variar.

Iniciaremos nuestro trabajo con un breve resumen de las distintas etapas en la investigación reichiana y la evolución de su técnica terapéutica. Nos referiremos luego al pensamiento funcional; haremos una permanente comparación entre su cosmovisión, el funcionalismo, y los sistemas de pensamiento vigentes en nuestra cultura, el mecanicismo y el misticismo. Finalmente hablaremos de las explicaciones que Reich da al permanente errar humano y plantearemos su propuesta de cambio.


2 - DESARROLLO

Hacia el descubrimiento de la energía orgón.

Técnicas terapéuticas. Investigaciones.

 
        Wilhelm Reich nació el 24 de marzo de 1897 en Austria y murió el 3 de noviembre de 1957 en Estados Unidos. Desde niño estuvo en contacto con la naturaleza y las funciones naturales de lo vivo en la granja familiar; en 1915 obtuvo su primer diploma en ciencias naturales.

A lo largo de su vida y de sus estudios fue indagando e investigando al ser humano desde una cosmovisión de totalidad y siempre en la búsqueda de esa energía vital. Comenzó con el estudio de las calumniadas sensaciones de placer y terminó con el descubrimiento de una energía cósmica desconocida y universalmente existente.

Desde sus comienzos como psicoanalista, Reich observó que el factor que causaba y acentuaba el síntoma neurótico era una estasis o bloqueo de la energía sexual (o libido, como la había denominado Freud). En consecuencia, el objetivo de la psicoterapia era encontrar los orígenes, significados y condiciones de tal estasis y remover los obstáculos que dificultaban el libre fluir de la energía. Este libre fluir se manifestaba en una vida sexual sana, la cual –según sostenía Reich– era incompatible con cualquier tipo de neurosis.

Una vida sexual sana significa poseer potencia orgástica, caracterizada por la capacidad de abandonarse al fluir de la energía biológica, entregarse a las contracciones placenteras e involuntarias del cuerpo y alcanzar la descarga total de la excitación contenida. Reich trató de definir el orgasmo en términos de energía, llegando a describir el proceso orgástico en cuatro fases: tensión---carga---descarga---relajación.

La potencia orgástica constituye el parámetro de salud porque implica que no hay bloqueos de energía, por lo tanto la coraza es flexible y se establece el carácter genital que le permite al ser humano vivir, trabajar y amar plenamente.

Influido por el profundo rechazo que provocaba este tema en la sociedad en ese momento, Reich se dedicó a estudiar las resistencias porque quería comprenderlas y destruirlas. Fue el primer terapeuta que usó y describió minuciosamente el análisis de las resistencias. Durante este trabajo se dio cuenta de que la principal resistencia derivaba del carácter, y se manifestaba no tanto en lo que el paciente decía o hacía sino en cómo lo decía o hacía. Este descubrimiento lo condujo a su teoría caractero-analítica, a través de la cual demostró de qué manera los diferentes rasgos se asocian y forman una estructura caracterial que cumple la función de un verdadero mecanismo de defensa ante los impulsos libidinales internos y los peligros del mundo externo. Vio que el conflicto originario estaba congelado en el carácter y, por la repetición de los rasgos caracteriales, el conflicto mantenía su energía. A esta estructura la llamó coraza caracterial.

Con la aplicación de su técnica de análisis del carácter demostró además que los rasgos de carácter llevados a la conciencia del paciente son susceptibles de modificación. Cuando esto se lograba (desbloquear la coraza caracterial y modificar la estructura de carácter), notaba que este cambio iba acompañado de un cambio en la expresión muscular: la tensión crónica se disolvía, los movimientos perdían su rigidez, y los pacientes manifestaban diversos síntomas corporales (por ejemplo, palidez, rubor, cosquilleo), es decir, comenzaban a sentir las corrientes vegetativas. Comprobó de este modo en su práctica terapéutica que hay un correlato entre la represión y la hipertensión muscular (espasmos musculares crónicos) o coraza muscular.

Así, lo que antes observaba en los rasgos de carácter vio que se reproducía también a nivel biofísico; había una identidad funcional en las corazas para sostener las neurosis y las biopatías. Con estos descubrimientos comenzó con una nueva técnica terapéutica, denominada ahora vegetoterapia caractero-analítica, que consistía en el análisis del carácter pero en su dominio biofísico, incluyendo el cuerpo en el análisis. Lo psíquico y lo somático tienen una identidad funcional y comparten una única fuente de energía biológica.                                           

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También descubrió la función biológica de la pulsación (expansión-contracción), que se expresa a nivel psíquico y somático, y estableció la relación con el sistema nervioso autónomo.

En 1934, Reich inició una serie de experimentos con el fin de medir la energía sexual en el organismo humano. Quería averiguar si los órganos sexuales en estado de excitación tenían un aumento de carga bioeléctrica. Se desconocía si existía una carga eléctrica en la superficie del cuerpo, y además tampoco había aparatos con qué medirla; para ello tuvo que inventarlos. Hizo mediciones durante dos años en organismos sanos y enfermos, en hombres y mujeres, y entre los resultados más importantes comprobó que:

  • el potencial eléctrico de la piel en general es igual en todo el cuerpo;
  • hay zonas del cuerpo que se diferencian, las zonas erógenas, ya que se caracterizan por poseer una mayor capacidad de excitación frente a estímulos placenteros;
  • el estímulo placentero provoca un aumento en la carga bioeléctrica de la superficie del cuerpo;
  • el nivel de carga bioeléctrica varía en relación al grado de vitalidad natural y de inhibiciones neuróticas del sujeto;
  • existe un movimiento energético centro-periferia, esto es, una antítesis funcional entre sexualidad (expansión) y angustia (contracción).

A partir de estos experimentos redefine la economía sexual como la regulación más o menos equilibrada de la energía vital en el organismo. Las reacciones biopáticas se alimentan de la energía sexual biológica estancada. Con esto Reich se aleja del psicoanálisis. También reformula el concepto de neurosis: ahora es la expresión de una perturbación crónica en el equilibrio energético del organismo; hay una sola perturbación que es la energética, y ésta es perceptible a nivel psíquico y somático. Veamos el diagrama, que ilustra este principio funcional común:

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